Por Cristina Rivas
En la era digital, los creadores de contenido desempeñan un papel crucial en la difusión de tendencias y valores. En el ámbito de la moda sostenible, su influencia puede ser tanto educativa como contradictoria, dependiendo de cómo abordan el tema.
El poder de las redes sociales en la moda sostenible
Las redes sociales se han convertido en plataformas clave para promover la moda sostenible. A través de contenido creativo y educativo, los creadores pueden informar sobre materiales sustentables, procesos de fabricación éticos y consejos para adoptar un estilo de vida eco-friendly (amigable con el medio ambiente). Las colaboraciones con expertos y marcas comprometidas amplifican este mensaje, fomentando una comunidad más consciente y participativa.
El caso de @lacirculander
@lacirculander es el seudónimo digital de Natalia Salazar, una destacada creadora de contenido desde Cali, Colombia, enfocada en moda sostenible y consumo responsable. Además de su labor en redes sociales, Natalia ha ejercido como Coordinadora de País en Fashion Revolution Colombia, una organización global que promueve la transparencia y la ética en la industria de la moda.
(Vía Instagram: @lacirculander)
A través de su cuenta de Instagram, comparte contenido educativo y práctico sobre moda circular, reutilización de prendas y consejos para reducir el impacto ambiental del consumo textil. Su enfoque combina activismo con estilo de vida consciente, buscando inspirar a su audiencia a adoptar hábitos más sostenibles en su vestimenta diaria.
Con una comunidad comprometida, Natalia utiliza su plataforma para difundir información sobre iniciativas de moda ética, talleres de reciclaje textil y colaboraciones con marcas que comparten sus valores de sostenibilidad. Su trabajo ha contribuido significativamente a generar conciencia sobre la importancia de un consumo más responsable en el ámbito de la moda.

(Vía Instagram: @lacirculander)
Su proyecto comenzó en 2020, con un emprendimiento de ropa de segunda mano que luego evolucionó hacia un blog. En palabras de Natalia:
“Crear una tienda de ropa de segunda mano no era como: ‘Ay, solo quiero vender por vender’. Era mi forma de buscar y mostrar alternativas de consumo al fast fashion”.
Tras dejar su emprendimiento por motivos académicos, surgió una nueva idea:
“Pensé: ‘Cuando retome el emprendimiento, quiero ser mi propia influencer’. Entonces empecé a crear contenido, primero con pintas (looks), pero siempre enfocándome en la reutilización. Al mostrar mi estilo de vida consciente, quería mostrar también que hay muchas formas de consumir diferente y de usar una prenda mil veces”.
Alcance y recibimiento de la comunidad
El impacto de sus publicaciones ha trascendido lo visual y lo educativo, generando participación directa:
“Durante 14 días, una chica que no recuerdo si era creadora de contenido, hizo uno de mis retos. Me etiquetó varios días y fue emocionante ver cómo creaba sus pintas con un mismo vestido. También sé que hay personas que no necesariamente crean contenido, pero han intentado algunos retos porque me lo han contado”.
Natalia también destaca el carácter personal de su propuesta:
“En mi forma de hacer contenido se nota mi personalidad. Me mojo con el enfoque de género, por cierto, feminista. A veces, también a través de la lectura. Estos temas hay que saber explicarlos bien”.
¿Educadores o promotores del consumo?
Los creadores de contenido tienen el potencial de convertirse en poderosos agentes de cambio en la promoción de la moda sostenible. Su influencia puede educar y empoderar a las audiencias para tomar decisiones de consumo más conscientes.
Sin embargo, deben navegar con cautela para no convertirse, sin quererlo, en promotores del consumo bajo la apariencia de sostenibilidad. La responsabilidad está en mantener un enfoque auténtico y educativo que priorice el bienestar del planeta sobre las ganancias comerciales.
Fuentes:
https://lacirculander.com/pages/quien-soy
https://www.youtube.com/watch?v=tFjnKQ9H-L4
https://www.instagram.com/lacirculander/




